martes, 16 de junio de 2009

VIDA

Vida, tantas cosas decimos de ella y muchas veces no nos paramos a pensar. Caminamos por la vida y a veces no la vivimos, no nos enteramos. Tenemos muchos días por delante para hacerlo, para no dejarnos arrastrar por la corriente, para manejar el timón.
Se nos propone la palabra “vida”, casi nada. Nada más concreto y más ambiguo. Parece que hablar de “vida” a secas nos resulta complicado. Sin embargo, le añadimos un artículo y la cosa cambia “la vida”. Eso nos huele a persona mayor, a consejo de abuelo, a advertencia de maestro. La vida, ay la vida…

La vida es como un río que fluye sin descanso. Cuando vas cumpliendo años es cuando te das cuenta de que no te puedes dejar arrastrar por la corriente. Que es necesario coger el timón y vivirla. La vida es para vivirla, sí. Sé que esto suena a silogismo barato, a conclusión de guardería, a color del caballo blanco de Santiago pero es verdad. No vale hacer que sean otros los que nos vivan la vida. No vale que sean las penas las que lleven el timón sin salir nunca del fango de la congoja.No vale que la envidia nos mantenga los ojos fijos en el espejo de la comparación. No vale que los problemas impidan que de vez en cuando la travesía sea tranquila. No vale que la prisa nos impida disfrutar del paisaje.No vale que cambiemos de rumbo ante el primer nubarrónLa travesía de la vida tendrá olas y remansos pero la clave está en saber a quién le damos el timón y a qué norte nos orienta nuestra brújula.


El otro día encontré este texto, que puede iluminar lo que quiero expresar:
La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena. Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando gota a gota todos los días, para sobrevivir. No te la pases agitando tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias, asustado por posibles males que a lo mejor no llegan nunca. Nacemos para luchar por la felicidad... casi para crearla, para hacerla a pesar de la tristeza, los desencantos, los errores, las malas jugadas y los irremediables imprevistos. La felicidad no se va buscando en bienes y placeres. Se actúa bien y ella sola se nos va presentando.
La felicidad no es estar añorando y extrañando todo lo que nos falta sino encajar en todo lo que tenemos. No vendas tu felicidad...¡regálala! No busques para ella fórmulas sencillas ni baratas... Cuesta trabajo, son caros los ingredientes:
• Compartir lo que tienes
• Amar sin exigencias
• Perdonar sin cicatrices
• Aceptar sin perfecciones
• Agradecer lo que te dan
• ¡Y no rendirte nunca!
• Todo tiene que ir armonizando…
• Del panal, un poquito de miel
• Del mar, un poquito de sal
• De la vida un toquecito de optimismo
• De la imaginación, algo de sueño
• Del dolor, algo de raíz
• ¡Y de la fe, algo de roca!
No somos felices, porque no sabemos como llenar nuestra copa, porque no sabemos dar a la vida un máximo de calidad y rendimiento, porque miramos al mundo como un esclavo, al camino empedrado como un imposible, a la mala suerte como una sombra que nos persigue, al ideal como algo inalcanzable.No olvides que la más linda manera de ser feliz es ocuparse de que otros lo sean. Da mucho de ti mismo y la felicidad llegará sola.
Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto.Chiclana de la Frontera (Cádiz, España)


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