lunes, 7 de diciembre de 2009

Y si,,,??

Pereza.



Siempre ha sido así. No me afecta. Qué se le va a hacer. Hay que resignarse. Las cosas son como son. Es lo que hay. Así es la vida.


Total, para qué prepararme las clases, si repito lo mismo año tras año y me lo se de memoria...?
Total, para qué voy a apuntarme a un voluntariado si por mucho que me empeñe no voy a cambiar el mundo...?
Total, para qué voy a preparar esta misa, para cuatro viejas que van?
Para qué apuntarme a inglés, si no lo uso en el trabajo?
Total para qué sorprender a mi mujer, si ya no quedan secretos entre nosotros...?
Total, para qué voy yo a dar el primer paso, si en el fondo dudo de que las cosas se puedan arreglar...?

Y no sigo... pues total, para qué?

Pero si por un momento invertimos la pregunta a un "¿Pero y si...?"
Quizás si diéramos ese pequeño salto que la mayoría de las veces nos lleva tan poco tiempo, nos daríamos cuenta de que podría ser el principio de un cambio. Quizás, con paciencia, nos demos cuenta de que valió la pena la vez que pedí perdón y sentí de nuevo el abrazo sincero de aquella amistad perdida, la vez que llamé por teléfono a mi mujer para preguntarle cómo le estaba yendo el día, valió la pena sentirme parte de aquel proyecto de causas no tan perdidas, y valió la pena preparar la misa a aquellas cuatro viejitas...por ellas...y porque encima yo luego me sentí bien!


Aunque a veces no resulte fácil luchar contra ese contaminante demonio llamado pereza, que genera tanto malestar, duda, hastío y desilusión, intentemos alguna vez cambiar la pregunta al ¿Pero y si...?. Poco a poco, quizás comiences a sentirte en camino...



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