miércoles, 12 de marzo de 2014

Evaristo: "esto es como el Amor"

Presentación:
Me llamo Evaristo y soy un pensionista que quiere dedicar parte de esos 1440 minutos de mi vida a tratar de hacer un poco más felices a los demás.

¿Quién me trajo aquí?
Allá por el verano del año 2000 me invitaron mis hijos a asistir como voluntario en Lourdes.
Al principio fui como stayer; luego, a partir de junio del 2009, ya pude incorporarme a las peregrinaciones que anualmente organiza la Diócesis a Lourdes, y a donde seguiré yendo hasta que Dios quiera.
 Han sido unas vivencias maravillosas que me condujeron a ir como Voluntario de La Consolación al Hospital de la Reina.

¿Cuál es mi misión en ese voluntariado?
Comencé visitando semanalmente a los enfermos del hospital. Un día surgió la necesidad de afeitar a una persona que estaba allí, sin ningún familiar. Y yo me dije; ¿Por qué no? Y lo afeité.
A partir de entonces afeitaba a varios semanalmente.
Otro día me dice Sor Juani.
Tenemos un indigente ingresado que parece el abuelo de Heidi. Tales eran, las barbas y melenas que ostentaba.
Y… ¿Por qué no? Llevé una máquina eléctrica y así comencé a cortar el pelo.
Pero otro día llegó otro recogido de la calle.
Primero le corto el pelo, luego con el cero de la máquina de afeitar las barbas, luego lo afeito con la cuchilla y… ¡Sorpresa!,.. no había guardado lo enseres cuando, sin decir palabra, me levanta un pie, señalándome las uñas.
¿Y por qué no? Le corté las uñas de los pies y de las manos.
Y ahí me tienes con la profesión de barbero completa.
A eso, aparte de charlar con los internados, me dedico cada semana.

¿Qué me aporta a todo esto?
Unas intensísimas vivencias espirituales.
Las anécdotas son muchísimas, no es el momento de relatarlas.
No sé cómo describirlas.
Es algo así como describir el amor: no se puede.
Se siente íntimamente; pero, si no lo has sentido, no podrás entenderlo.
Además yo tengo la suerte de cobrar.
Sí, yo cobro por mi trabajo; a veces,  lo que se da gratis no se le valora.
¿Cómo cobro? Muy sencillo.
Muchos me querían dar propina por el trabajo, así que decidí poner una tarifa por el mismo. Cuando me quieren dar algo les digo. Me parece muy bien que me quieras pagar. Pero, mira, te voy a dar tres opciones:
1ª.- Esa cantidad que me quieres dar, la puedes dar a una obra benéfica: Cáritas,  o a un pobre.
2ª.- Otra opción es que la des en la Iglesia, cuando vayas el próximo día a misa.
3ª.- O, si quieres, rezas un padrenuestro.
Escoge la más te apetezca.
Las reacciones son muy bonitas y en ocasiones, emocionantes. Alguno hasta me ha dicho que hará las tres.

En fin. No es el momento de enrollarme más.  Termino con estas reflexiones:
-1ª. Ayudando a los demás, me ayudo a mí mismo.
-2ª. Recibo muchísimo más de lo que doy.

-3ª. Esto es como el amor: hay que haberlo vivido, para comprenderlo. Merece la pena.


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